COPLA y SEVILLANA. ESPAÑA. María de Murcia: «María de la O» y «Cogeré por la calle del medio».

De la excelente cantante María de Murcia brilla por su ausencia la información. Cabe suponer que es de Murcia, a juzgar por la segunda parte de su nombre artístico. Y el casete suyo en el que figuran las dos canciones aquí transcritas es de 1991. La primera, «María de la O», es una famosa copla compuesta en 1933 e interpretada por numerosos artistas. La segunda es una sevillana (de género sevillana), y se puede escuchar en el minuto 5:25.

ESPAÑA.  María de Murcia:  «María de la O» (minuto 0:00) y «Cogeré por la calle del medio» (minuto 5:25)
LETRAS:
MARÍA DE LA O (copla):
Para mis manos, tumbada. Pa [= para] mis caprichos, monea [= moneda]. Y pa mi cuerpo lucirlos, mantones bordaos, vestíos de seda [= mantones bordados, vestidos de seda].
La luna que yo pida, la luna que me da. Que pa eso mi payo habilla más parné que tiene un sultán.
<<¡Envidio tu suerte!>>, me dicen algunas al verme lucir. Y no saben, [las] pobres, la envidia que ellas me causan a mí.
¡María de la O! Qué desgraciaíta, gitana, tú eres teniéndolo to [= todo]. Te quieres reír y hasta los ojitos los tienes moraos [= morados] de tanto sufrir.
Mardito [= maldito] parné, que por su culpita dejaste al gitano que fue tu querer. Castigo de Dios, castigo de Dios. Es la crucecita que llevas a cuestas, María de la O.
Para su sed, fui el agua. Para su frío, candela. Y pa sus besos, diamantes, dejé entre sus brazos mis carnes morenas.
Querer como aquel nuestro no hay en el mundo dos. ¡Maldito dinero, que así de su vera a mí me apartó!
<<¡Serás más que reina!>>, me dijo a mí el payo. Y yo lo creí. Mi vida y mi oro daría yo ahora por ser lo que fui.
¡María de la O! Qué desgraciaíta, gitana, tú eres teniéndolo to [= todo]. Te quieres reír y hasta los ojitos los tienes moraos [= morados] de tanto sufrir.
Mardito [= maldito] parné, que por su culpita dejaste al gitano que fue tu querer. Castigo de Dios, castigo de Dios. Es la crucecita que llevas a cuestas, María de la O.
Mardito parné, que por su culpita dejaste al gitano que fue tu querer. Castigo de Dios, castigo de Dios. Es la crucecita que llevas a cuestas, ay, María… María de la O.
COGERÉ POR LA CALLE DEL MEDIO (sevillana):
(minuto 5:25)

Cogeré por la calle de enmedio y me iré de aquí. Y me iré de aquí. Cogeré por la calle de enmedio y me iré de aquí. Cogeré por la calle de enmedio y me iré de aquí.

Y me iré de aquí. Si lo nuestro no tiene remedio, mejor es así. Si lo nuestro no tiene remedio, mejor es así.

Cariño mío: si tú me quieres, me olvido de tantos pares y nones y nos vamos al rocío, que la Virgen nos perdone.

Nuestro amor, que era lluvia serena, se hizo manantial. Se hizo manantial. Nuestro amor, que era lluvia serena, se hizo manantial. Nuestro amor, que era lluvia serena, se hizo manantial.

Se hizo manantial. Y más tarde, fue río de pena que se fue a la mar. Y más tarde, fue río de pena que se fue a la mar.

Cariño mío: si tú me quieres, me olvido de tantos pares y nones y nos vamos al rocío, que la Virgen nos perdone.

Si es preciso cortar por lo sano, yo te dejaré. Yo te dejaré si es preciso cortar por lo sano. Yo te dejaré si es preciso cortar por lo sano. Yo te dejaré.

Yo te dejaré, aunque sabes que tarde o temprano tendré que volver. Aunque sabes que tarde o temprano tendré que volver.

Cariño mío: si tú me quieres, me olvido de tantos pares y nones y nos vamos al rocío, que la Virgen nos perdone.

Nuestro amor puede ser agua mansa si lo quieres tú. Si lo quieres tú, nuestro puede ser agua mansa. Si lo quieres tú, nuestro puede ser agua mansa. Si lo quieres tú.

Si lo quieres tú, un arroyo de verde esperanza bajo el cielo azul. Un arroyo de verde esperanza bajo el cielo azul. 

Cariño mío: si tú me quieres, me olvido de tantos pares y nones y nos vamos al rocío, que la Virgen nos perdone.