MAMBO ESPAÑOL. ESPAÑA. Dolores Vargas: «Hiena».

María Dolores Castellón Vargas, conocida artísticamente como Dolores Vargas «La Terremoto», nació en Barcelona en 1936 y entre los años 1959 y 1977 fue, además de bailaora, cantante de los géneros flamenco, rumba española y, en menor medida, copla y algún  que otro género español, o hispanoamericano, como por ejemplo el interesantísimo mambo titulado <<Hiena>>, una pieza con resonancias de pasodoble y voz de cante flamenco, en una peligrosa interpretación (estas incursiones en géneros «raros», que no son los de uno, suelen acabar mal) de la que no es que salga bien librada, sino que sale con nota. Además, en esta canción se puede apreciar bien la fuerza con la que canta. Su apodo de «La Terremoto» le viene, efectivamente, por la fuerza de su personidad al cantar y bailar. Por último, añadir que, como tantos otros artistas de la canción española, participó en varias películas musicales.

En la siguiente canción se hace alusión a una risa en una persona de mala condición y a la que se llama hiena. Esta persona se ríe como una hiena, y por lo tanto puede decirse de su risa que es de hiena, y de ella, de la persona, que tiene risa de hiena. Parece tratarse de un disco sencillo (de 45 rpm (revoluciones por minuto)) con cuatro temas, una clase de edición discográfica infrecuente, ya que los sencillos solían llevar una única canción en cada cara, pero algo menos rara a finales de los cincuenta y principios de los sesenta, que es cuando debió de editarse esta pieza de coleccionista de la versátil cantante y bailaora gitana Dolores Vargas: a principios de los años sesenta lo más probable.

ESPAÑA.  Dolores Vargas <<La Terremoto>>:  “Hiena”.

LETRA DE LA CANCIÓN:

Hiena, hiena. Tú eres una hiena. Hiena, hiena: deja de reír.
Aquella noche que no olvidaré, yo iba como ciega y no vi tu boca.
Aquella noche te di mi querer sin ver que tu risa guardaba un puñal.
Hiena, hiena. Tú eres una hiena. Hiena, hiena: deja de reír.
Ríes y tus labios secos se beben el agua, ay, de mi corazón.
Ríes y tu risa pone corona de espinas en mi perdición.
Antes yo estaba tranquila, sin que me importara nada lo que fui.
Antes cavaba una cueva. Borraba el pecado por el que caí.
Ay, ay, ay.
Hiena, hiena. Tú eres una hiena. Hiena, hiena: deja de reír.
Luego ya no hubo remedio: en tu risa mala me –¡ay, ay, ay!– compliqué.
Luego filos de navaja dieron puñaladas en mi buena fe.
Vete. Vete a una guarida donde esté una hiena de tu condición.
Ve. Que tu risa envenena las raíces limpias de mi corazón.
Ay, ay, ay.
Hiena, hiena. Tú eres una hiena. Hiena, hiena: deja de reír.
Hiena, hiena. Ay, hiena.