PASODOBLE. ESPAÑA. Lolita Sevilla: «Cántame un pasodoble español» y «Un abanico español».

La cantante y actriz María de los Ángeles Moreno Gómez,​ conocida artísticamente como Lolita Sevilla, nació en Sevilla en 1935. Sus primeras grabaciones aparecieron en los años 50, y de esa década (de 1954) es su primera grabación de la copla <<Cántame un pasodoble español>>, compuesta por Manuel López Quiroga Clavero, hijo del mítico compositor sevillano de copla maestro Quiroga (Manuel López-Quiroga Miquel). En cuanto a la canción titulada «Un abanico español», únicamente decir que pocas cosas hay tan españolas como un abanico, y quien esto escribe tiene dos muy bonitos, recuerdo de familia, colgados en la pared en sendas abaniqueras semicirculares, y otros guardados como oro en paño en un cajón, que no son tampoco para abanicar, sino para tener.

ESPAÑA.  Lolita Sevilla:  «Cántame un pasodoble español»

LETRA DE LA CANCIÓN:

Si comparas un manojo de claveles con las flores de otras tierras, tú verás que el olor de los claveles españoles no lo pueden otras flores igualar.
Si comparas un alegre pasodoble con los mambos, bugy bugy y el danzón, verás que en er [= el] mundo entero lo que vale es lo español.
Cántame un pasodoble español, que al oírlo se borran mis penas. Cántame un pasodoble español pa [= para] que hierva la sangre en mis venas.
Si tú vieras, vida mía, tu cante cómo me suena, cántame un pasodoble español.
Si comparas con las rosas de mi boca los corales que se esconden en er [= el] mar, ya verás cómo las rosas de mis labios son más rojas y más suaves que el coral.
Si comparas a mi pelo con la noche y a mis ojos con la luz del mismo sol, verás que en er mundo entero lo que vale es lo español.
Cántame un pasodoble español, que al oírlo se borran mis penas. Cántame un pasodoble español Pa [= para] que hierva la sangre en mis venas.
Si tú vieras, vida mía, tu cante cómo me suena, cántame un pasodoble español.

ESPAÑA.  Lolita Sevilla:  «Un abanico español»

LETRA DE LA CANCIÓN:

En las ferias tan alegres de mi España las mujeres lucen siempre su mantón. Y asoman los clisos de los abanicos con gracia y con salero picarón.

En el parque peregrino de la Alhambra las mujeres se detienen a mirar, y en el fino encaje de su varillaje al hombre lo consiguen atrapar.

Un abanico español en manos de una mujer. Aires de España en la cara y suspiros de un querer. Es adorno de primor el abanico, y también el mensajero del amor.
Un abanico español con los rayitos del sol y mimbres de la Ribera es como la primavera.
¡Un abanico español!

En el mundo no hay un arma tan certera ni un lenguaje tan sencillo de entender como el movimiento señorial y lento de un mágico abanico de mujer.

No es difícil que el amor te coja preso ni unos ojos que se esconden con rubor. El caso es un hecho si están al acecho detrás de un abanico tentador.

Un abanico español en manos de una mujer. Aires de España en la cara y suspiros de un querer. Es adorno de primor el abanico, y también el mensajero del amor.
Un abanico español con los rayitos del sol y mimbres de la Ribera es como la primavera.
¡Un abanico español!