JOTA ARAGONESA. ESPAÑA. José Luis Urben: «Jotas de los casaus».

Jotas de los casaus debe de querer decir «jotas de los casados». En cualquier caso, en este vídeo se explica lo que son. Tras cada explicación, en un relato fragmentado e intercalado del gran cante de José Luis Urben, un ejemplo de tales cantos tradicionales de la región gloriosa de Aragón de la Virgen del Pilar.

ESPAÑA.  José Luis Urben:  Jotas de los casaus.

(A continuación, en letra normal el relato y en letra negrita la parte cantada).

Las rondaderas de los casados, que todavía se conservan, siempre tenían lugar después de una buena comida y tras una jornada de caza o de trabajo, bien sea en las bodegas o en las casetas del monte.
Estaban los que relataban la buena relación que siempre habían tenido con sus familias políticas, incluso en la época del noviazgo.
De novio, en casa mi suegro me escapé por un ventanote. De novio, en casa mi suegro. Y detrás de mí venían medios ladrillos y enteros. Medios ladrillos y enteros. Me escapé por un ventanote.
Al contrario que los jóvenes, ellos rara vez salían de las bodegas, y había algunos que relataban los encantos de su mujer a la hora de conquistar su amor.
La novia que yo tenía mira si sería gorda… la novía que yo tenía que de un banco del paseo por los dos laos [= lados] se salía. Por los dos laos se salía. Mira si sería gorda.
Muchas veces, los protagonistas de las coplas eran los familiares cercanos y sobre todo sus atributos personales. Ellos eran los verdaderos causantes de los chascarrillos.
De medidas importantes. Mi suegra tiene un bigote de medidas importantes. Cada vez que me da un beso también me cepilla el traje. También me cepilla el traje. Mi suegra tiene un bigote.
Las coplas a las suegras solían ser muy abundantes, aunque siempre con mucho cariño. Solían relatar el efecto que éstas causaban cuando llegaban a según qué sitio.
Y a los infiernos bajó. Ayer se murió mi suegra y a los infiernos bajó. Y, al verla, el demonio dijo: <<si entra ésta me salgo yo>>. <<Si entra ésta me salgo yo>>. Ayer se murió mi suegra.
Otros demostraban con sus canciones el respeto y la autoridad que ejercían en el hogar conyugal. Querían hacer saber así quién llevaba los pantalones en casa.
Perro, gato y un gorrión. Yo tengo mujer y suegra. Perro, gato y un gorrión, y de todos sólo el perro me tiene alguna atención. Me tiene alguna atención. Yo tengo mujer y suegra.
Por las jotas de ronda estaban los que contaban lo felices que eran y lo bien que vivían. Tan felices eran y tan bien vivían que eran capaces de soñar.
Que me quitó la amargura. Anteanoche tuve un sueño que me quitó la amargura. Que mi mujer no mandaba y mi cuñada era pura. Y mi cuñada era pura. Anteanoche tuve un sueño.
Solían ser largas sobremesas de jotas alusivas, siempre jocosas y alegres. Si alguna vez salían a la calle, la ronda sólo duraba hasta la primera puerta en la que les ofrecían el moscatel y las madalenas.

Que sé que es mala pasera.