COPLA. ESPAÑA. Concha Piquer y Diana Navarro: «A la lima y al limón».

La versión original de esta canción es de Estrellita Castro, quien la grabó por primera vez en 1940. Las dos versiones dadas aquí son, respectivamente y por orden cronológico, la de Concha Piquer y la de Diana Navarro.

Concha Piquer:  «A la lima y al limón»

La vecinita de enfrente no, no. No tiene los ojos grandes. Ni tiene el talle de espiga, no, no. Ni son su labios de sangre.
Nadie se acerca a su reja, nadie llama en sus cristales. Que sólo el viento de noche es quien le ronda la calle.
Y los niños cantan, a la rueda rueda, esta triste copla que el viento le lleva:
<<A la lima y al limón, tú no tienes quien te quiera. A la lima y al limón, te vas a quedar soltera>>.
Qué penita y qué dolor. Qué penita y qué dolor. La vecinita de enfrente soltera se quedó.
Solterita se quedó. A la lima y al limón.
La vecinita de enfrente no, no. Nunca pierde la esperanza.
Y espera de noche y día, sí, sí, aquel amor que no pasa.
Se han casado sus amigas, se han casado sus hermanas. Y ella compuesta y sin novio se ha quedado en la ventana.
Y otros niños cantan, a la rueda rueda, el mismo que el viento le lleva:
<<A la lima y al Limón, tu no tienes quien te quiera. A la Lima y al Limón, te vas a quedar soltera>>.
Qué penita y qué dolor. Qué penita y qué dolor. La vecinita de enfrente soltera se quedó.
Solterita se quedó. A la lima y al limón.
La vecinita de enfrente sí, sí: a los treinta se ha casado con un señor de cincuenta, sí, sí, que dicen que es magistrado.
Lo luce por los paseos, lo luce por los teatros. Y va siempre por la calle cogidita de su brazo.
Y con ironía siempre tararea el mismo estribillo de la rueda rueda:
<<A la lima y al limón, que ya tengo quien me quiera. A la lima y al limón, que no me quedé soltera. Ya mi pena se acabó.
Ya mi pena se acabó, que un hombre llamó a mi puerta y le di mi corazón, y conmigo se casó. A la lima y al limón>>.

Diana Navarro:  «A la lima y al limón»

(la letra es igual que en la versión de Concha Piquer, con la única y pequeñísima diferencia de que la segunda vez que se empieza frase con <<Y los niños>> en la versión de Diana Navaro no se cambia a <<Y otros niños>>, como hace la valenciana, sino que se repite la frase exactamente igual que la dice la primera vez, empezándola también con <<Y los niños>>).