Cristina Hoyos y Antonio Gades (cantaor: El Calderas de Salamanca)
LETRA DE LA CANCIÓN:
Ay, ay, ay. Que…
Pare, compare [= compadre]… Pare: la barca es mía y los remos son de usté [= usted]. Usté se marcha en la barca, que yo por tierra me iré.
El día que yo te coja hablando con quien tú sabes te toca la lotería. De los premios, voluntades.
Por San Miguel de los Reyes, pasión de las tres palmeras. Aunque se mueren los hombres… Aunque se mueren los hombres, de sufrimiento y de pena.
El papel entra a la imprenta. El barco entra en el puerto. Y el peine en la cabeza. Y yo, que te quiero tanto, entro entro en tu casa a la fuerza.
Estando de guardia un día en los montes de Ginés me dijo mi coronel que aónde [= adónde] yo pertenecía. Le dije Andalucía. De la quinta capital, aonde [= donde] los hombres valientes y las mujeres bonitas del barrio la Triniá [= del barrio de la Trinidad].
Cuando veo… Cuando veo unos ojitos negros; negros, negritos como mi suerte; parece… Parece que me dan las fatiguitas a mí de la muerte. A mí de la muerte. A mí de la muerte.
Cuando veo unos ojitos negros; negros, negritos como mi suerte.
Cuando veo unos ojitos negros; negros, negritos como mi suerte.
Cuando veo unos ojitos negros; negros, negritos, ay, como mi suerte.

La bailaora Cristina Hoyos Panadero nació en Sevilla en 1946. En 1969 la incorporó en su compañía, como pareja de baile, Antonio Gades, el gran bailaor alicantino (nació en la localidad de Elda en 1936). Tras pasar dos décadas en esta compañía, con la que recorrió el mundo, Cristina Hoyos fundó la suya propia en 1988, con la cual debutó en el Teatro Rex de París en 1989.
En el vídeo bajo estas líneas bailan ambos acompañados del cante de Rafael Salazar Motos, conocido artísticamente como el Calderas de Salamanca por haber nacido en dicha provincia (Martinamor, 1919), y que es hermano del también cantaor Rafael Farina. La pieza interpretada es un tango de Málaga rematado por rumba. Los guitarristas de fábula (Emilio de Diego (Madrid, 1943) y Pepín Salazar (León, 1940)) completan un cuadro sublime: gloria bendida cada instante del mismo.