RANCHERA. MÉJICO. Vicente Fernández: «Sublime mujer».

El cantante mejicano Vicente Fernández nació en 1940 en la ciudad de Guadalajara (estado de Jalisco). Su carrera artística duró cincuenta años, pues transcurrió entre los años 1965 y 2015. En el pícaro videoclip bajo estas líneas interpreta una canción compuesta por el veracruzano Manuel Eduardo Toscano.

MÉJICO.  Vicente Fernández:  <<Sublime mujer>>

LETRA DE LA CANCIÓN:

Porque tengo en la vida más de un amor me juzga la gente. Porque no he respetado las leyes que rigen nuestra sociedad; porque yo no he podido frenar el corcel que agita las ganas; porque no he conseguido pasar siete noches en la misma cama.

Pero qué voy hacer si es mi forma de ser. Yo me rindo ante el ser que se llama mujer. Si es usted de los hombres que se han consagrado a una mujer, por Dios, lo felicito. Dígame el secreto, compañero fiel. Porque para mí basta con sólo un perfume que huela a mujer para ser un esclavo, romántico y loco del más bello ser. Pero qué voy hacer si es mi forma de ser. Yo nací para amarte, sublime mujer.

Porque al paso del tiempo jamás me encontré ningún otro ser que provoque ternura, pasión y locura con tanto placer. Porque no cambiaría por nada del mundo el momento aquel de la entrega sublime y el beso extasiado, bendita mujer. Porque fue una mujer la que me diera el ser. Por eso te bendigo, sublime mujer. Porque no me he topado con vicio más fuerte que el de una mujer. Ese vicio bendito que me da lo amargo, que me da la miel. Porque solo ella tiene la fórmula mágica y todo el poder de convertir al hombre en simple mendigo o señor también. Porque fue una mujer la que me diera el ser. Por eso te bendigo, sublime mujer.

Porque al paso del tiempo jamás me encontré ningún otro ser que provoque ternura, pasión y locura con tanto placer. Porque no cambiaría por nada del mundo el momento aquel de la entrega sublime y el beso extasiado, bendita mujer. Porque fue una mujer la que me diera el ser. Por eso te bendigo, sublime mujer. Porque no me he topado con vicio más fuerte que el de una mujer. Ese vicio bendito que me da lo amargo, que me da la miel. Porque solo ella tiene la fórmula mágica y todo el poder de convertir al hombre en simple mendigo o señor también. Porque fue una mujer la que me diera el ser. Por eso te bendigo, sublime mujer.