SEVILLANA. ESPAÑA. Hermanos Reyes: «Sevillanas del maletilla».

Los hermanos Reyes es el nombre artístico del dúo musical formado por Diego y Miguel de los Reyes, nacidos en la localidad sevillana de Castilleja de la Cuesta. Su primer disco lo grabaron en 1958, y su carrera se desarrolló durante aproximadamente veinte años, en los que se dedicaron, con ejemplar maestría, al género de las sevillanas.

ESPAÑA. Hermanos Reyes: «Sevillanas del maletilla».

LETRA DE LA CANCIÓN:

Pare [= Padre]: Yo me quiero ir, que aquí me muero de pena. Que aquí me muero de pena. Este llanto de mi mare [= madre] por mor de la Macarena me está quitando la vida. No merezco esta condena.

Yo quisiera obedecerte, pero la afición me lleva. Es como un río de sangre… Es como un río de sangre que me corre por las venas.

Lo que yo quiero es un toro me dé suerte en un terrao, que me dé la esperanza de verme un día en Sevilla cruzando La Maestranza.

Su cuerpo era de chiquillo con un corazón de hombre. Con un corazón de hombre. Su cuerpo era de chiquillo. Qué pena de chavalillo. Su cuerpo era de chiquillo con un corazón de hombre.

Con un corazón de hombre. Un torito lo ha matao una noche en un terrao. Un torito lo ha matao [..] un hombre.

Y a la luna le dio pena y le echó un velo amarillo. Aquella fue la mortaja: la bandera roja y gualda de la luna y el capotillo.

La luna se está ocultando y entre los juncos y la niebla. Entre los juncos y la niebla la luna se está ocultando

La luna se está ocultando. La luna se está ocultando y entre los juncos y la niebla. Entre los juncos y la niebla la sangre del maletilla que va rengando la tierra, con el frío de la noche se está cuajando en la hierba.

Y a la ronda mañanera [..] un cuerpo frío decía: <<Qué mala suerte; qué lástima de chiquillo. Qué pronto encontró la muerte>>.

De negro luto vestían las marismas de La Puebla. Las marismas de La Puebla rezó un rosario aquel día [..] la tragedia cuando su cuerpo traía entre [..] de tierra.

Allí estaba el pueblo entero, besando a sus hermanitos y consolando a su mare, que lo que más imponía era el llanto de su pare.

<<Adiós, chiquillo valiente>>, decían con voces dolientes.

Aquí se acaba la historia. Que la Virgen del Rocío te dé la suerte en la gloria.